Johan Åkerman (1896-1982) y Erik Dahmén (1915-2005) fueron dos economistas suecos miembros de la escuela de Lund. Sus influencias más notables son de economistas de la talla de Böhm Bawerk, Jevons, Wicksell y Schumpeter. De hecho, se podría incluir a estos dos autores dentro de la corriente económica neoschumpeteriana.

La teoría del ciclo de Åkerman y Dahmén se desarrolla con posterioridad a la teoría del ciclo austriaca ya que la génesis de la teoría del ciclo austriaca es el año 1912 (Mises, 1912). Aunque los principales desarrollos de la teoría del ciclo austriaca, llevados a cabo por Hayek desde finales de los 20s (Hayek, 1929) y en los años 30s (Hayek, 1931) pueden considerarse coetáneos con los desarrollos de la teoría del ciclo Åkerman-Dahmén (Akerman, 1928).

Åkerman y Dahmén se centran en estudiar el ciclo Juglar (8-11 años) (Akerman, 1949), exactamente el mismo ciclo que se proponen estudiar los austriacos. Se podría considerar que la teoría del ciclo Åkerman-Dahmén es una teoría del ciclo alternativa a la teoría del ciclo de la escuela austriaca, con un importante denominador común (la teoría de capital austriaca) y con una orientación diferente (los mercados financieros y sus desequilibrios no son el origen de la crisis). Veamos los principales desarrollos de la teoría del ciclo de Åkerman-Dahmén y sus similitudes/disimilitudes con la teoría del ciclo austriaca.

 

Bloques de desarrollo

Un concepto esencial en Åkerman-Dahmén es el de bloque de desarrollo. Un bloque de desarrollo es un grupo de empresas/industrias que muestran un patrón de relaciones complementarias o externalidades positivas entre ellas (Dahmén, 2011).

De acuerdo a la teoría del ciclo Åkerman-Dahmén, hay inversiones específicas que no son rentables hasta que se hagan inversiones complementarias (relaciones input-output complementarias). Estas relaciones complementarias también son válidas para las innovaciones; algunas innovaciones no son rentables ni sostenibles sin otras innovaciones complementarias.

El concepto de bloque de desarrollo encaja bien con el concepto de complementariedad del capital expresado por Lachmann (Lachmann, 1956). Para Lachmann la estructura de capital es como un queso gruyer. Las oportunidades de beneficio dependen de los agujeros concretos que existen en una estructura de capital determinada (y que no se dan en otra estructura de capital). Cada queso gruyer es diferente de la misma manera que cada estructura de capital es única. Por lo que las oportunidades de beneficio en un lugar/momento del tiempo no tienen porque ser rentables en otro lugar/momento del tiempo.

Esta visión sobre la estructura de capital conlleva que tanto en Lachmann como en Åkerman-Dahmén se rompen los rendimientos decrecientes del capital presentes en la teoría de capital neoclásica. Nuevas inversiones no siempre conllevan un menor tipo de interés. El efecto de la nueva inversión sobre el rendimiento marginal del capital depende de si predominan relaciones de sustituibilidad (el nuevo capital compite con el antiguo, haciendo caer el rendimiento del capital) o predomina la complementariedad (el nuevo capital coopera con el antiguo, haciendo aumentar el rendimiento del capital).

También el concepto de bloque de desarrollo encaja con el límite inferior que ponen los austriacos a los procesos acumulativos de depresión desarrollados sobre todo por keynesianos. Para Åkerman-Dahmen, la crisis económica provoca que los bloques de desarrollo queden incompletos y exista la posibilidad de completarlos mediante nueva inversión cuando se perciba una mejora en la situación económica subyacente. Para los austriacos, el ajuste de precios a la baja en los bienes de capital puede tener efectos acumulativos, depresión secundaria en Hayek (Hayek, 1931), pero el efecto acumulativo tiene un suelo ya que las caídas de precios en los bienes de capital incentivan el aumento de ahorro para ser invertido en bienes de capital complementarios (en terminología Åkerman-Dahmen; acabar el bloque de desarrollo incompleto).

 

Industrias progresivas

También crucial en Åkerman-Dahmén es el concepto de industrias progresivas (Erixon, 2010). Una industria progresiva sería aquella que incrementa su porcentaje sobre la producción total de ciclo a ciclo (no sólo en la fase expansiva). El peso relativo de esas industrias crece debido a innovaciones o a aumentos en demanda relativa.

Para Åkerman-Dahmén estas industrias juegan un papel crucial en el desarrollo del ciclo económico. Son precisamente estas industrias las que provocan los desequilibrios y eventualmente llevan a la crisis y depresión (provocan el ciclo económico).

La teoría del ciclo Åkerman-Dahmén argumenta que las empresas e industrias que sacan a la economía de la recesión son aquellas que son más optimistas con respecto a beneficios futuros, menos aversas al riesgo, y con menor miedo a la bancarrota. Las industrias progresivas cumplen bien estos parámetros (su importancia creciente en la economía nacional hace que su expansión tenga una base sólida).

Son estas empresas las que primero se expanden y además las que primero captan nuevas fuentes de financiación y crédito para continuar su senda expansiva. Al hacerlo, arrastran a otras empresas a una senda expansiva por efecto renta derivada (multiplicador en lenguaje keynesiano).

Ahora bien, la mala inversión se da por la rápida expansión de las industrias progresivas. Sus inversiones no están emparejadas con las correspondientes inversiones complementarias de otras empresas e industrias del mismo bloque de desarrollo, en palabras de Dahmén, existe una tensión estructural (Dahmen, 2011). El timing aquí es primordial, la senda de inversión de las industrias complementarias, de acuerdo a Åkerman-Dahmén, no puede seguir la senda de inversión en las industrias más optimistas (es decir, de las industrias progresivas).

En el final de la fase expansiva, los desequilibrios microeconómicos se acumulan y las empresas progresivas ven caer sus beneficios (o al menos tienen menos beneficios de los esperados).

En la literatura austriaca existen industrias que se sobre-expanden en la fase expansiva del ciclo para luego volver a redimensionarse en la fase de recesión, son las industrias alejadas del consumo (Garrison, 1984). También existen industrias que se infra-expanden en la fase expansiva del ciclo para luego volver a expandirse en la fase expansiva, son las industrias cercanas al consumo. Los precios relativos de los bienes de capital más alejados del consumo se mueven con mayor virulencia ante cambios en los tipos de interés.

Sin embargo, en la literatura austriaca, al menos hasta donde llega mi conocimiento, no existe un concepto análogo al de industrias expansivas. Los austriacos si consideran que pueden existir industrias que se expandan más que otras (debido a los motivos aducidos por Åkerman-Dahmen, es decir motivos microeconómicos) pero no que este hecho tenga una relación directa con el ciclo económico. Es aquí donde la teoría austriaca del ciclo puede ser alimentada por los desarrollos de la teoría del ciclo Åkerman-Dahmen.

 

Mecanismo Fisher-Wicksell

La teoría del ciclo de Åkerman-Dahmén se ayuda del mecanismo Fisher-Wicksell para explicar los efectos acumulativos que ocurren en la fase expansiva y fase recesiva de los ciclos económicos (Erixon, 2010).

El mecanismo Fischer-Wicksell nos enseña que el precio (y la expectativa de cambios en precios) de los bienes finales producidos aumenta más rápido que el tipo de interés nominal (haciendo caer el tipo de interés real). La recuperación económica mejora debido a la reacción tardía de salarios, costes y tipos de interés. Es decir, los ingresos de las empresas se aceleran más rápido que los costes.

Pero el mecanismo Fisher-Wicksell también trabaja en dirección apuesta. En la recesión, los precios y expectativas de precios caen más rápido que tipos de interés, salarios y precios de materiales.

En Åkerman-Dahmén el mecanismo Fisher-Wicksell no causa la crisis, pero si ayuda a alimentarla.

Estos procesos acumulativos son también usados por los austriacos para explicar, sobre todo, el auge económico. Cuando Hayek explica que se necesitan dosis crecientes de inflación para mantener expansiones económicas (Hayek, 1970) está usando precisamente este mecanismo (precios aumentan y el coste de capital tiene un retardo). Las expansiones monetarias sólo tendrían el efecto deseado si son imprevistas. Si los agentes económicos adelantan la inflación, incluyen ésta en el tipo de interés y las caídas de tipos de interés por desajustes crediticios (necesarias en la teoría del ciclo austriaca para que la expansión insostenible tenga lugar) no ocurrirán.

 

Definición de mala inversión (malinvestment)

Para Åkerman-Dahmén, la mala inversión puede venir de dos fuentes:

  • Inversiones con buena perspectiva de futuro.
  • Inversiones con ninguna posibilidad de tornarse rentables en el largo plazo.

Con respecto a 1: Indicios de mala inversión hace que se restringa el crédito. Incluso empresas que son rentables en el largo plazo empiezan a tener problemas.

Con respecto a 2: Los retardos en ajustes de precios de materias primas, salarios, e intereses ante cambios en los precios (mecanismo Fisher-Wicksell) hace que existan muchas empresas ineficientes en el largo plazo (suelen ser empresas nuevas y son las que más sufren cuando suben precios de materias, salarios e interés) pero a corto plazo parecen rentables y sostenibles.

Para los austriacos la definición de mala inversión no sólo incluye el punto 2 (inversiones sin ninguna posibilidad de ser rentables una vez el mecanismo Fisher-Wicksell desaparece), sino también el punto 1 (inversiones con buena perspectiva de futuro). De hecho, uno de los puntos cruciales de la teoría austriaca del ciclo es que los proyectos productivos extremadamente orientados hacia el futuro (muy capital intensivos) podrían llegar a buen puerto si los ahorradores estuvieran dispuestos a esperar el tiempo suficiente para que esos proyectos lleguen a ser terminados (Huerta de Soto, 1998).

 

Efecto del crédito en el ciclo

Hasta ahora sólo hemos visto las similitudes entre las teorías de ciclo de Åkerman-Dahmén y austriaca, aquí es donde viene una de las grandes diferencias entre las diferentes teorías del ciclo analizadas.

En la teoría del ciclo Åkerman-Dahmén el crédito es sólo un elemento pro-cíclico, tan importante como el comportamiento manada de los agentes económicos o el ya analizado efecto Fisher-Wicksell. Para Åkerman-Dahmén la raíz del desequilibrio económico está en los mercados financieros. Los mercados de crédito sólo ayudan a magnificar los desequilibrios.

La mala inversión se da por sobre-expansión de industrias progresivas con respecto a sus complementarias en sus respectivos bloques de desarrollo. El crédito es un elemento contingente, sólo ayuda a este proceso. La sobre-expansión de industrias progresivas se daría de la misma forma (aunque con menos virulencia) en ausencia de intermediarios financieros.

Mientras que en la teoría austriaca del ciclo, el crédito es una variable clave para explicar el origen de los desequilibrios. Para los austriacos el origen de los desequilibrios es el aumento del crédito por encima del ahorro disponible en la teoría del ciclo austriaca clásica (Huerta de Soto, 1998) o el aumento de inversión a largo plazo con cargo a ahorros a corto plazo en la teoría de la liquidez (Rallo, 2012) (Fernández-Méndez, 2014).

 

Teoría del ciclo ¿endógena o exógena?

La teoría del ciclo de Åkerman y Dahmen es una teoría del ciclo completamente endógena. El sistema económico tiende irreversiblemente a alternar momentos expansivos y depresivos. Las industrias progresivas, que son la que sacan a la economía de la recesión, son también las que son objeto de una inversión por encima de la inversión complementaria en otras industrias en la fase expansiva del ciclo. Esta inversión que no tiene contraparte en inversión complementaria hace que los bloques de desarrollo queden incompletos y quedan esperando a ser completados en el próximo ciclo de auge económico.

La teoría del ciclo austriaca, en su versión clásica, es una teoría del ciclo exógena. La fijación de un tipo de interés demasiado bajo por parte de la autoridad monetaria provoca que la inversión incremente por encima del ahorro disponible y que exista una sobre-expansión de los sectores más alejados del consumo. La manipulación del tipo de interés a la baja provoca también una sobre-expansión del consumo (a un tipo más bajo, existe menor incentivo a ahorrar). La inversión aumenta por encima del ahorro disponible y los proyectos que se inician no son sostenibles en el largo plazo.

La teoría del ciclo austriaca, en su versión degradación de la liquidez, puede ser interpretada como una teoría del ciclo económico endógena o exógena. En algunas versiones, el ciclo es esencialmente exógeno; el que introduce el elemento distorsionador es el banco central al exigir unos requisitos de colateral muy laxos que incentivan el descalce de plazos. En otras versiones, la eliminación del banco central no es garantía suficiente para la completa eliminación de los ciclos económicos cuya raíz son los desequilibrios financieros. Una vez eliminado el banco central los agentes económicos afrontan un nuevo entorno institucional en el que no siempre van a saber moverse y en el que existe una curva de aprendizaje que puede ser muy costosa (crisis económica). Sin embargo, aunque este es un problema grave en la práxis, no lo es en la teoría, seguiríamos teniendo esencialmente una teoría del ciclo esencialmente exógena (podríamos afirmar que el causante del ciclo es la existencia de un entorno institucional todavía viciado por las prácticas financieras surgidas al calor del banco central).

Luego, la teoría del ciclo austriaca es, en cualquiera de sus versiones, una teoría del ciclo exógena. El sistema económico no necesariamente ha de pasar por ciclos de prosperidad, crisis, depresión y recuperación mientras que la teoría del ciclo Åkerman-Dahmén es una teoría del ciclo endógena.

 

Proceso de transformación positivo vs negativo

La teoría del ciclo Åkerman-Dahmén incorpora el concepto de destrucción creativa schumpeteriana. Se diferencia entre procesos de transformación positivos y negativos. Los positivos están impulsados por nuevas oportunidades en campos o mercados nuevos. Los negativos están impulsados por necesidad de ajuste y adaptación (Dahmen, 2011).

El nivel de aprovechamiento de estas oportunidades (o la capacidad de ajuste) depende de la calidad de los emprendedores y de factores institucionales como tener mercados de trabajo y de capitales coordinadores.

Cualquier proceso positivo conlleva a su vez un proceso negativo y aparecen conflictos entre los participantes en uno y en otro proceso. Los conflictos son notorios si la mayor parte de integrantes de los grupos pertenecen a grupos sociales diferentes, como es el caso de procesos de transformación positivos en un país y negativo en otro país.

 

Conclusión

La teoría del ciclo de Åkerman-Dahmen complementa muy bien la explicación del ciclo económico austriaco. Åkerman y Dahmen enfatizan la importancia de algunas industrias y empresas concretas en la fase de prosperidad.

Su teoría de la acumulación de malas inversiones parte de Hayek (Erixon, 2010), pero en Åkerman-Dahmen se pone más énfasis en la composición industrial, en el patrón sectorial de la industria.

El análisis estructural de Åkerman y Dahmén se centra en la composición industrial (tamaño empresas, importancia de las empresas más expuestas, condiciones del mercado financiero [tipo de cambio, autonomía del BC, …]) mientras que la teoría del ciclo austriaca se centra mucho más en los elementos crediticios que pueden llevar a la economía por sendas no sostenibles.

La inclusión de la teoría del ciclo de Åkerman-Dahmén en la teoría del ciclo austriaca (o viceversa) es una línea de investigación muy prometedora. Como hemos visto, las teorías tienen más elementos compatibles que disparidades y precisamente los elementos compatibles son suficientemente diferentes como para que la simbiosis pueda dar lugar a un híbrido mucho más interesante.

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